La vida sorprendió a Tomasa a destiempo, como sorprende siempre a los pobres...la forzó a mirar demasiado pronto en direcciones nuevas; proveniente de Acteal su familia ha sufrido persecuciones y ataques que perduran bajo el nivel de los medios de comunicación (que siempre ignoran aquello que no tiene magnitud como para ser noticia), obligados a errar desde aquel fatídico 22 de Diciembre en el que además de la confusión, de dejar el pueblo, de perder amigos...también perdió a su madre; la vida forzó a Tomasa a aprender a caminar sobre la arena quemante donde ve con tristeza y asombro como otros niños de su edad se divierten con mucho menos ropa, sin prisas, sin tener que caminar kilómetros de playa...hermosa sí, pero no desde su perspectiva; forzada a soportar la vida a nivel del mar...asfixiante para ella que proviene de los altos de Chiapas.
A sus 13 años, Tomasa sufre desnutrición (se aprecia en su cabello, en sus ojos, en su boca)...a sus 13 años mantiene a sus 3 hermanos y cuida a su papá alcohólico...a sus 13 años ha sido sobreviviente, ha sido humillada, marginada, explotada...y peor aún, ha sido ignorada, nadie parece notar a Tomasa, a la indita que parece un fantasma transparente que vende algodones de azúcar frente al mar en Boca del Cielo.
Esta es la primera de las varias fotos que le tomé -en una playa inmensa y solitaria- mientras me acercaba dudé si debía capturar ese instante que para ella ya era eterno; dudé en interrumpirla, en distraerla de su dialogo con Dios, con el mar, con la arena, con su madre muerta...cuando sus huaraches empezaron a moverse inquietos me acerqué, le dije que le había tomado unas fotos, que si quería verlas...me dijo calmadamente que no, tan tímida como es humanamente posible; platique con ella, nos comimos un par de algodones de azucar (ella lo probó por vez primera) y como quien desgrana una mazorca donde los primero granos son los difíciles de sacar y después se hace cada vez más fácil...así me contó su historia.
¿Cual era el diálogo con el mar? ¿Era un diálogo? su vida más bien parece un monólogo sin fin...
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